Olivier Laban-Mattei. El puño verde
Foto: Antonio Rull / Texto: David Martos
Incluso quienes no tenemos ni idea de francés lo hemos entendido: “para un periodista o fotógrafo es importante ser testigo del nacimiento de una revolución”. El cartel que ilustra la edición número 13 del encuentro es obra de Olivier Laban-Mattei, que sonríe al explicar quién es la mujer que alza el puño en medio de una calle de Teherán. Aunque la explicación es breve. “Parece una líder, [es una mujer que en ese momento] decidió convertirse en líder.” Durante 4 meses, Olivier pidió insistentemente a sus jefes que tramitaran el visado para cubrir las elecciones en Irán. Esos papeles llegaron demasiado tarde, pero ese error ha permitido que el mundo sea testigo directo de la represión. “Sentí que había llegado demasiado tarde a Irán, pero tuve suerte, porque cuando llegué todos los periodistas habían agotado su plazo de 10 días… y pude cubrir lo que estaba pasando”.
Las colas de hombres y mujeres, preparados para votar por separado el 12 de junio, rezumaban esperanza y entusiasmo ante una posible victoria del candidato reformista Mousavi. Tras los comicios, el gobierno conservador decretó el estado de emergencia. Comenzaron las manifestaciones. “Primero eran cincuenta, luego eran miles. Como fotógrafo fue difícil manejarme, no conocía el comportamiento de la policía ni de los manifestantes.” Y lo que muestran sus fotografías, parte importante de la exposición del encuentro en Semana Negra… es violencia. Somos testigos del eterno debate ante un herido, ante quien sufre. “Para un periodista es difícil decidir… ¿Qué hago, hago la foto? ¿Lo ayudo? -dice Olivier mostrando una de sus imágenes- Se le había parado el corazón, y lo ayudé hasta que llegaron dos personas.”
“Escoges una opción, o te alejas o te acercas, y yo decidí estar ahí.” Olivier Laban-Mattei tuvo suerte durante su estancia en Irán, porque muchos fotoperiodistas fueron arrestados por el régimen. Un gesto de sinceridad invade el final de la charla: “trabajé sólo los primeros 3 días, después de las elecciones. La policía estaba sorprendida y no muy bien organizada, era fácil trabajar. Después pusieron efectivos en los tejados, controles, mandaron un fax diciendo que éramos enemigos del Estado.” Moverse sobre el terreno era difícil. “Había espías. El principal problema era llegar a la manifestación. Le di la camara a un empleado de la AFP que caminaba unos diez metros por delante de mí. Los espías me rastrearon los bolsillos como a cualquier turista… y pude sortearlos.” Y la frustración. “Frustración por no estar en las manifestaciones hasta el final porque hay que mandar las fotos a la agencia. Cuando hay gente en la calle gritando, llorando… y no puedes hacer nada, es muy duro. Muy frustrante.”
Olivier Laban-Mattei es fotoperiodista, y su charla la puedes ver aquí.



