María Libertad Márquez y Francisco Serrano. Ganas de periodismo

María Libertad Márquez y Francisco Serrano

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

Comenzamos el jueves con dos voces jóvenes. La colombiana María Libertad Márquez quería dedicarse a la realización audiovisual. “Dijimos… vamos a montar algo, y montamos una productora”. Elabora documentales de contenido social, financiados por las ONG que quieren reflejar su trabajo en productos audiovisuales. En el encuentro, nos muestra un cortometraje sobre la labor de la Iglesia en las zonas de conflicto: concretamente en Nariño, una región en la que están presentes los paramilitares, las guerrillas y el Ejército. “En todos los pueblos puede que no haya un puesto de salud, pero siempre hay una iglesia.

A los desplazados no sólo les dicen que se tienen que ir de sus tierras, donde nacieron, sino que “se realizan actos públicos con el proposito de atemorizarlos, violan a las mujeres… La guerrilla mina para que el Ejército no pueda avanzar, y la población siempre queda en la mitad.” El cortometraje no se va a publicar, no se va a emitir ni en Colombia ni en el extranjero. Los protagonistas “tenían mucho miedo, había mucha tensión en la grabación. Tuvimos que tomas decisiones, había negociaciones.” Por eso la Iglesia decidió que el vídeo no se iba a publicar, “porque se ponía en riesgo la vida de las personas que allí aparecían”. En Colombia hay más de 4 millones de desplazados.

Francisco Serrano mira a los ojos a los alumnos. “¿Por qué lo hice? Porque estaba absolutamente indignado.” Lo que hizo fue reflejar la realidad de Melilla a través de un documental. “Soy periodista. Me quedé allí 17 meses. No podía hacer nada en los medios [tradicionales], tuve que hacer esto.” Todo comenzó en noviembre del año 2007, con la visita del rey Juan Carlos a la ciudad autónoma. “A partir de la visita del rey sabía que quería hacer algo, allí hay una complejidad enorme.” Se lo sugirió un amigo: “¿por qué no haces un documental?” Tardó 6 semanas en grabarlo solo, con su pequeña cámara, su mochila y compatibilizando la tarea con su trabajo en la televisión y la prensa. “Tuve que realizar un planning especial, porque nadie sabía que lo estaba grabando”.

“Me censuraron, no quisieron que publicase imágenes de la Filmoteca. Hice periodismo de mochila, entrevisté a los protagonistas preguntando cosas que no tenían nada que ver con el documental; para iluminar, me llevaba mi propio flexo.” Francisco ha sufrido el rechazo de las ONG, pero ha recibido el apoyo de melillenses que han conseguido dar con su dirección de correo electrónico. Para publicarlo “he tenido que hacer un blog y colgarlo en internet. Otro periodismo es posible, un periodismo de calidad humana.”



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