07.15

2010

Juan Medina. Un fotógrafo que no se quema

001_Juan Medina

Foto: Julio Albarrán / Texto: Lydia Molina

Para tirar una foto hay antes que dirigir la mirada, fijarla, disparar. Desde hace años el fotógrafo Juan Medina tiene los ojos puestos en la inmigración, sus imágenes de inmigrantes llegando a las playas canarias, de náufragos en medio del mar son incontables, cada cual más dura, reales. “Me decían que por la mala imagen que estábamos dando de Canarias había menos turismo”. En su archivo también se cuela alguna foto de Cristinano Ronaldo, de Sergio Ramos o de una modelo desfilando, son de su trabajo en Reuters, hoy es fotógrafo de agencia pero está en contra de la versión del fotógrafo quemado, “muchas veces uno no hace las cosas porque está metido en el trabajo, pero sí hay posibilidad. ¿Quién no se ha pagado alguna vez un reportaje?”. Su primer viaje fue a Mali, para seguir la historia de un chico que llegó en patera, lo vendió casi tres años después. “Cuando pasó lo de las vallas de Ceuta y Melilla a alguien se le ocurrió que podría interesar que ocurría al otro lado de la valla”.

Juan dice que el trabajo de la inmigración no es un proyecto personal, “es un plus en mi trabajo diario”. Respaldado por ese plus, critica la hipocresía con la que son tratados los inmigrantes que son fotografiados cuando llegan a las costas y son atendidos por salvamento marítimo pero a los que no se puede acceder cuando están en las “cárceles para inmigrantes”, los centros de internamiento de extranjeros. “Nos dicen que no podemos sacar la foto porque tenemos que respetar la intimidad. Eso es una ambigüedad, porque lo que quieren es esconder las patéticas condiciones a las que están sometidos”.

Rodeado como estaba de periodistas y fotoperiodistas se ha mojado al entrar en el debate. “Me han preguntado un montón de veces si pido permiso para tomar la foto. En estos casos las personas a las que fotografié lo último que les importa es el fotógrafo. Esto es los foros de discusión sale mucho pero en la vida real no”. Los periodistas son testigos, “yo hago este trabajo para contar historias, no puedo centrar mi trabajo en la estética”, testigos que están ahí para apretar el disparador, y registrar lo que está pasando, sin soltar la cámara. “Yo sé cuál es mi trabajo, si quiero darle una galleta o una manta tengo que dejar el oficio para dedicarme a otra cosa. No hay que hablar de lo que hace el fotógrafo sino del porqué estás personas están en el agua”.

Uno de los trabajos que mejor resume la trayectoria de Juan Medina es el El Muro del Atlántico, fotografías de los últimos once años tomadas en Mali, Senegal, Mauritania y el Sahara. También hay imágenes de la llegada a Canarias, las redadas que sufren a diario los inmigrantes y los centros de internamiento. Esta es una de ellas.

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La niña llora a puerta del Centro de Internamiento de Aluche, donde está encerrado su padre que tiene el número 2286. Siendo menor, “¿hay que taparle la cara? No, yo sé distinguir lo que puede ser de interés para la sociedad o el riesgo que puede correr el niño”. En casos como éste, “lo tengo claro, nada de pixelar nada. Es ridículo”.

Aquí puedes ver la charla completa.




One Response to “Juan Medina. Un fotógrafo que no se quema”



  1. Lucas says:

    Se ha mojado y ha dado interesantes respuestas. Su trabajo ojonudo, como el de todos los que están pasando por el Encuentro.



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