Archive for the ‘Profesores’


07.16

2010

Olga Rodríguez. Militancia

Olga Rodríguez

Foto: Antonio Rull / Texto: David Martos

Una periodista, hablando con periodistas, utilizando las técnicas del periodismo. “Si tuviera que poner un título a esta charla sería que, actualmente, querer ofrecer información de calidad es una militancia: cuesta tanto que es una militancia intentarlo”. Olga Rodríguez cree que la responsabilidad de la mala calidad de la información reside en los grandes medios, pero no olvida que cada ciudadano tiene en sus manos la posibilidad de contrastarla. “Es una militancia querer estar bien informado. Porque es difícil, porque no puedes estar bien informado viendo un simple informativo en la tele o leyendo sólo un periódico”. Sostiene que no podemos estarlo por una razón sencilla: “la información se ha convertido, a pesar de muchos, en una mercancía más”.

“Los ‘mass media’ se guían por la ley de la oferta y la demanda, y a partir de aquí la información se está convirtiendo en espectáculo, en un show”. Los fuegos artificiales se notan, principalmente, en los asuntos más serios. “La guerra no es una peli de acción, es consecuencia del orden internacional actual, es siempre injusta, nunca es limpia, y a mí me parece hasta criminal intentar presentarla como algo entretenido”. Aunque el show continúa hasta el final, hasta lo que Olga define como “el chispún de los informativos”. Es la noticia que se busca para el final de los telediarios, una noticia relajada. “A pesar de todo esto que acabas de ver, de que este mundo es una mierda… no queremos arruinarte el día” -remarca con sorna. La alternativa, en la red. “Internet es una plataforma que, al menos de momento, nos puede servir sin necesidad de recurrir al gran capital”.

Propaganda y amor

“Están surgiendo iniciativas como Periodismo Humano, que intentan salir de la ‘agenda setting’ y ofrecer otras historias de este planeta”. El medio digital ayuda, pero los contenidos también. “Buscar la verdad, huir de los oficialismos, dar altavoz a aquellos que no lo tienen: este es el concepto de periodismo que sugieren los organismos internacionales en defensa de los derechos humanos.” La apelación a la verdad y a lo oficial responde a la intoxicación del ecosistema mediático, basada en una palabra. La palabra ‘propaganda’. “Es el pan nuestro de cada día en los conflictos bélicos. Los periodistas deben tener la cabeza fría para actuar con lógica, para deducir qué puede ser cierto y qué no.” La periodista critica las medallas que se cuelgan quienes se acercan a los poderosos: “tratemos de avergonzar a aquellos que huyen del periodismo con mayúsculas”.

En el panorama de la uniformidad de la información, juegan también su papel las grandes agencias internacionales. “Estamos viendo la realidad a través de dos grandes ojos. Esos dos grandes ojos deciden de qué se habla y cómo se habla de lo que se habla”. Señala con vehemencia que cuantas más miradas haya, más completa será la información, más claves tendremos sobre los asuntos de actualidad. Y que la equidistancia no favorece ese proceso. “Un periodista tiene que ser objetivo, pero no equidistante, porque la realidad no es equidistante. Toda esta mercantilización de la información tiene como consecuencia que no se valore la especialización.” Su expresión es contundente: el periodista “bombero torero”. Aunque todo lo malo, todo lo espinoso, queda escondido tras la pasión. “Amo esta profesión, pero está llena de obstáculos”.

07.15

2010

Maruja Torres. “Vamos a sobrevivir”

Maruja Torres

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

Dice Maruja que no es una “conferenciante con menú”, pero que funciona bastante bien a la carta, según las preferencias del comensal, y en el 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo ha demostrado que sabe servir platos, calientes y fríos, cual mesonera que atiende el local orgullosa de lo que se cuece en sus fogones. “Vamos a sobrevivir. No sólo eso, sino que vamos a vivir, y vamos a contarlo. Nunca el mundo tuvo a su disposición una herramienta tan potente como el ciberespacio: ese inmenso kiosco en el que todos nos movemos ahora medio despistados, aunque haya cosas que vayan tomando forma como Periodismo Humano“. Dice Maruja que “siempre existirá una gran minoría de gente a la que le gusta informarse bien. A través de lo digital -asegura- y con la gente pagando modestamente, podremos sobrevivir con garbo”. Y dice Maruja que “no hay que inventar nada, que hay que volver a hacerlo bien, punto.” Se llama Maruja. Maruja Torres.

“No nos vamos a hacer ricos, eso nunca estuvo en el ADN del periodismo” -apunta mientras mira fijamente a uno de los alumnos. “Ha habido un largo desvío que empieza a finales de los 80, cuando llegó el primer gilipollas que seguramente venia de la prensa económica y dijo: a la gente no le gusta leer”. ‘Coño’, ‘gilipollas’ o ‘mierda’ aliñan las certeras ensaladas de la veterana periodista. “¡Coño, pero te leen! Si yo no hubiera tenido lectores me habrían echado de todas partes, porque soy insolente y malhablada. ¡Pero resulta que te leen!”. Ella sitúa la deriva en los 80, insiste en esa década. “Cuando se llevaba lo de ‘la arruga es bella’ y la arruga estaba en el alma, no supimos verlo. Las altas esferas se creían al más imbécil, y ahora está pasando lo mismo con la manipulación del medio digital. Hay que quitarles a esos el ciberespacio y llenarlo de sentido”. Su definición de lo que debería ser ese ciberespacio: profundidad, seriedad, imagen, ideas, escritura sintetizada e inteligente.

Tomando notas a los 67

“Cuando volví de El Líbano pensé que, tal como están las cosas, no estaría mal que yo tuviera un blog. Yo soy una mujer que viene del cine, una mujer de imagen aunque no sepa usarla, y enseguida empecé a subir vídeos. Empecé a entender el impacto que podían tener las palabras, las músicas…” Ahora utiliza su cámara digital para recordar momentos, para componer sus libros. “Es mi cuaderno de notas. He descubierto que tengo una nueva vida, que soy instantánea“. Y sí, ha recuperado ese blog, y piensa fotografiarse, “y grabarme vídeos”. Maruja Torres arremete contra quienes condenan el aislamiento que supone la conexión a la red. “Toda esta cosa que se dijo contra internet, que nos quedaremos en casa sin conocer a gente no es verdad: esto nos excita para conocer gente”. Pero eso sí, tiene previsto dosificarse. “Hay mucha gente que entendía: ‘puedo meter en el blog todo lo que el periódico no me quiere publicar’. Tenemos que aprender a editarnos. Todo lo que cagamos no son diamantes. Yo decía que nunca trabajaría gratis, pero me lo como, me lo como, me lo como”. De nuevo la comida, y otra sonrisa.

Después, la edad. “¡Cómo no disfrutaría yo ahora si en lugar de tener 67 años y ser una opinatriz… tuviera 30 años y fuera una ‘reportetriz’!”. La edad y la transmisión de la experiencia. “¿Dónde estamos los que podemos contar esto? Prejubilados, jubilados o inservibles. Si no nos ponen a traspasar el legado, la gente lo va a conseguir, pero sería tan fácil que les contáramos los trucos del oficio…”. ¿Que cómo están las redacciones de 2010? Así. “Hay una generación de becarios que ahora está mandando en todas partes, no quiero decir más. Que cada uno juzgue al que le ha caído en suerte. El gran matadero del periodismo es la instalación de los máster en los periódicos. La docilidad se instaló en las redacciones y los comités de empresa son comprados poco a poco”. Y que hay que aprovechar cualquier hueco para hacer “buen periodismo”, “periodismo guerrillero”, que nuestro desprecio es el peor de los desprecios… “El reporterismo es lo más bonito que he vivido en mi vida sin estar tumbada”. Maruja es realista: “vamos a pasar una temporada jodida, pero se van a poner los cimientos para que se pueda vivir”. Realista incluso para terminar su conferencia: “Yo creo que deberíamos irnos a comer, ¿no?”.

Emilio Morenatti. Un paso atrás

Emilio Morenatti

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

No hemos tenido que deducirlo tras una hora y media de charla. Emilio Morenatti ha subido al estrado, ha mirado a los asistentes y ha pronunciado pausadamente 24 palabras: “He venido aquí para hablar de algo enormemente preocupante, y que creo que a algunos debería interesaros, que es el tema de la ética”. El intercambio de preguntas y respuestas ha dejado claro que son los medios de comunicación los que eligen qué enfoque llevan a las portadas, qué parcela de la realidad escogen para reflejar el conjunto de esa realidad. Y el fotoperiodista ha defendido el rol del editor de agencia, que sirve a los medios un amplio menú de puntos de vista, pero ha querido descender hasta la responsabilidad de los ojos que están sobre el terreno. “A mí me ha preocupado estos años contar la verdad, ser invisible fotográficamente, no intervenir en la realidad. Tirar un par de fotos antes de que la gente se dé cuenta de que estás y luego pirarme, o estar en un lugar 3 ó 4 horas hasta que la gente te ignora”.

El fotógrafo invisible es el fotógrafo que procura modificar la realidad en la menor medida posible, recalca, y advierte de los riesgos que conlleva introducir nuestra mano en las imágenes. “Si alguna vez he provocado una escena, tipo retrato, siempre lo he puesto en mi ‘caption’, porque si se nos descubre en una de estas… perdemos nuestra reputación en cuestión de segundos”. Cita como ejemplo a su medio, la agencia Associated Press, pero lamenta las carencias de otros: “en un medio de comunicación serio, si hubiera un discurso ético que penara que en el periodismo se mienta, el fotógrafo debería ser expulsado. El tipo que miente no puede ser periodista, se puede dedicar a cualquier otra cosa.” Y entre las verdades y las mentiras, los rostros de los palestinos, afganos o paquistaníes retratados por Morenatti se suceden en la pantalla.

Tras la línea de flashes

“Siempre me he dejado llevar mucho por la intuición, la he cagado muchísimas veces, pero algunas otras han salido bien gracias al olfato, es algo que no se aprende, que se tiene o no se tiene. Yo no sé si lo tengo, pero estoy orgulloso de haber puesto de mi parte para que las coberturas funcionen”. El olor de la noticia conduce a muchos fotógrafos a situarse hombro con hombro, en la línea de flashes, ante el personaje retratado. “Hay veces que estamos demasiado delante y hay que dar un par de pasos hacia atrás. A veces me interesa, más que el personaje, esa escena de los fotógrafos trabajando con el personaje”. Morenatti lleva una década cubriendo conflictos internacionales, prácticamente sin pisar su tierra. “He llegado a España y me he encontrado con un ‘borreguismo’ desde el punto de vista fotográfico verdaderamente preocupante por el ‘vale todo’. Monto la foto porque mi periódico me lo está pidiendo, provoco ciertas situaciones e incluso estoy mintiendo”.

El auditorio cuestiona el axioma de la falta de implicación del fotoperiodista. “No digo que la realidad me dé igual, digo que no puedo interferir en esa realidad”. Y explica a qué se refiere con un ejemplo. “Cuando estamos en una zona de conflicto y vemos una situación ante nosotros, por ejemplo a un soldado con un arma, si yo hago esa foto y previamente le digo al soldado que pose para mí… yo lo tengo que poner en el pie de foto”. Asegura que no usa flash ni trípode, que la realidad está ahí, que hay que ser rápido. “Lo interesante es captar ese instante en el que nadie es capaz de adivinar dónde está el fotógrafo”. Para terminar, una apelación directa a quienes escuchan: “La honestidad fotográfica es una cuestión muy personal. Está absolutamente en nuestras manos”.

Sergi Cámara. De la boda al miedo

Sergi Cámara

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

“Yo antes hacía bodas. Una vez, un invitado me dijo: ‘tú debes ser buen fotógrafo’. Yo le dije: ‘¿por qué?’. Y me contestó: ‘porque no se nota que estás‘”. Antes de responder a esa pregunta del público, a la que le pide que explique cómo trabaja sobre el terreno, Sergi Cámara se aleja del micrófono, recostándose ligeramente sobre la silla. Piensa la respuesta y vuelve a incorporarse. “Lo importante es ser respetuoso, mirar de tú a tú, a la misma altura. Con igualdad, pidiendo permiso, siendo sincero. No intentando engañar a tu contacto, no intentando joderle”. Empezó haciendo bodas y retratando para un periódico local la incidencia de la inmigración en Vic, su pueblo natal. Desde entonces, los éxodos son el centro de su vida profesional. “No me siento cómodo metiéndome en una guerra con tiros, en primera línea”.

Los primeros viajes como fotoperiodista no siempre salen según lo planeado. “Yo he hecho varias historias que no he colocado ni vendido, pero sirven para conocerte a ti mismo en la zona de trabajo. Es importante tener varios trabajos para mostrar cuando vas a un festival o un taller, para que se vea lo que tienes.” Los trabajos llegan. Albania, Brasil, Marruecos. De pronto, Marruecos. “Vi un breve en el periódico que decía ‘inmigrantes saltan la valla de Melilla’, y busqué más información. Fui a lo loco, no tenía claro cómo hacer la historia”. Asistió a algún intento de salto, de noche, pero las imágenes que captó con su teleobjetivo no revelaban lo que intuía al otro lado. “Para tener el documento que quería, ‘conseguir saltos’ de una manera efectiva, tenía que estar con los inmigrantes“. Un contacto facilitó a Cámara en 2004 la entrada en Marruecos y la integración con la comunidad camerunesa de mil personas que se escondía en una montaña cercana a la frontera.

Acercarse al lejano

“Fui directamente, les expliqué qué quería hacer, fui solo, ir solo facilita las cosas. Cuando vas con 2 ó 3 personas estás más protegido, pero cuando vas solo te ven más desamparado, te ayudan más.” Conviviendo con los hombres que buscaban el sueño ficticio de Europa -”querían ser futbolistas de primera división”- fotografió las contusiones que provocan las bolas de goma, condensó en su documental “La última frontera” la brutalidad de la frontera. “Si me hubiera quedado en el lado de Melilla no habría conseguido nada de eso. Cuando empecé, era una doble valla de tres metros de altura. Luego la subieron a seis, y después utilizaron gases lacrimógenos y cables en medio de la valla.” Su presencia en la montaña no provocaba desconfianza entre ellos, todo lo contrario. “Cuando íbamos a la valla, había un grupo que cuidaba de mi para que no me pasara nada, me protegían.”

Los saltos de la valla no son espontáneos. Los “dos o tres años para llegar de Camerún a Marruecos” que invierten los inmigrantes encierran tantas o más historias que las que se pueden encontrar en Melilla. En la frontera de Mali con Argelia, donde son deportadas muchas esperanzas “en medio del desierto”, “se podía ver cómo los policías argelinos accedían a las casas para ver a las prostitutas”. Para ilustrar las condiciones infrahumanas del abandono, Sergi encadena cuatro verbos: “robados, golpeados, violados, sodomizados“. Después, ilustra la huida de los somalíes y los etíopes que cruzan el Estrecho de Adén para refugiarse en Yemen, y arranca los aplausos del auditorio con un montaje multimedia con origen en Panamá, en un grupo de indígenas emberás colombianos.

Al final de la charla, una pregunta sobre el miedo. “Yo creo que el miedo hay que tenerlo siempre ahí, respetarlo, pero mirarlo un poco de lado. A mí nunca me ha pasado nada. Hay que ir con un poco de confianza en la gente, no con el miedo de que te van a robar o a pegar. Yo estuve varios días pensando si iba al otro lado de la valla de Melilla. Dejé el miedo a un lado, subí la montaña, hablé con ellos… a veces preguntando se llega a Roma.” Y tras la lucha contra el miedo, el regreso a la realidad. “Parece como si te metieras en una película y tú sales cuando quieres de esa película. Me voy al hotel, me ducho, me tomo mi cervecita… Eso es difícil a veces”. Es el dolor que genera fotografiar a personas que se juegan la vida, que incluso mueren en el intento. Porque al fin y al cabo “yo me voy para casa, soy blanquito, tengo un pasaporte europeo y a mí nadie me va a parar”.

07.12

2010

Alberto Arce. Desempotrado

Alberto Arce 14EIF

Alberto Arce, en la jornada inaugural del 14EIF

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

Hay armarios empotrados, hay habitaciones pequeñas con camas empotradas, hay periodistas que cubren guerras empotrados en unidades militares, y hay experiencias que se empotran en nuestro interior y de las que resulta muy difícil desprenderse. Alberto Arce llegó en 2009 al Encuentro Internacional de Foto y Periodismo con una fractura interna: “el año pasado estaba con la cabeza completamente ida y no sabía ni lo que decía”. Doce meses y muchas reflexiones después, regresa a Gijón para contarnos que lo deja. “Apago y me voy, pero antes de irme he demostrado que se puede visitar Gaza, Irak y Afganistán durante un año, realizando un trabajo de más calidad que el que se está haciendo, y que puedes ser premiado”.

¿Y por qué se va? Porque concibió como reto una tarea titánica. “Fui para demostrar que se puede, y para devolver el foco del ‘periodismo de conflictos’ a los civiles. Yo no soy periodista, soy el gestor de un proyecto: entro a un despacho, consigo dinero, justifico ese proyecto con facturas y gestiono la comunicación”. Nos ha revelado, casi confesado, que después de sus viajes vive de los premios que ha ganado su documental ‘To shoot an elephant‘. “Mi modelo ha funcionado porque he ganado premios, pero con 60 días de conflicto cubiertos este año gano 1.000 euros al mes. Yo no tengo para vivir”. Sostiene que su experiencia muestra que el periodismo no está muerto, que el sistema de distribución de su documental, en copyleft, cubre gastos de producción… pero no paga ningún sueldo. “A día de hoy soy un periodista patrocinado. No he conseguido que nadie me pague nunca un sueldo, ni lo conseguiré. No existe más, punto, se acabó, época terminada.”

La experiencia de un año

“Si no trabajas para un medio, tienes que convertirte en una vedette, ser ‘la Estrellita Castro del periodismo’. Tienes que entrar en una serie de condicionantes que a mí no me gustan para ser corresponsal de guerra.” Alberto alude a los periodistas que aparecen en las pantallas con cascos de guerra, entre balas, dando tumbos en la parte trasera de los coches. “En la fiesta de la Ashura, hasta los corresponsales más veteranos hablan de la sangre y de por qué los asistentes se hacen sangrar… y si vas, te enteras de que quienes lo hacen son una minoría.” Por experiencias como estas pone sobre la mesa dos conceptos que sobrevuelan tradicionalmente el encuentro: el tiempo y el dinero. “El buen periodismo lleva mucho tiempo, y no se puede hacer con prisas. Es tiempo y dinero. Nadie puede pretender que hagas una cobertura mínimamente decente de Irak viajando una semana a Bagdad.”

Arce ha elegido el empotramiento de los informadores en los ejércitos para cubrir guerras como símbolo de lo que suele dar lugar a malas prácticas periodísticas. “Hay que anular el periodismo empotrado porque es propaganda. Los periodistas se empotran porque es gratis y porque así resuelven la parte conflictiva de conseguir fuentes.” Ha contado cómo, empotrado con la policía afgana, fue espectador de primera fila en una verdadera representación teatral, en la que tres agentes se disfrazaron de talibanes. “Tenemos que darnos credibilidad a nosotros mismos, plantear batalla a un sistema que está muriendo. Tenemos que dar la batalla por plantear las reglas nosotros.” Pero lo deja. “Sentido común, y no olvidar que los que importan son los que tienes delante”. Pero apaga y se va. “No sé qué proponeros como alternativa para que os ganéis la vida, no lo sé porque no la tengo para mí. Sólo que ganéis premios”.

Olga Rodríguez, Juan Medina y Manuel Chaparro, últimos expertos confirmados

La periodista Olga Rodríguez el año pasado durante su charla (Foto: Alberto Prieto)

La periodista Olga Rodríguez el año pasado durante su charla (Foto: Alberto Prieto)

Olga Rodríguez es colaboradora de periodismohumano, donde escribe el enfoque El Minotauro anda suelto. Ha trabajado en la Cadena SER y Cuatro y ha colaborado con El País. Fue reportera en Irak durante toda la invasión estadounidense de 2003 y fue testigo de la toma de Bagdad por parte del ejército norteamericano. Además, ha cubierto historias grandes y mínimas en Afganistán, Estados Unidos, Egipto, Israel, Jordania, Kosovo, Líbano, México, Siria, Palestina o Yémen. El año pasado presentó su último libro,  El hombre mojado no teme la lluvia, una colección de relatos personales a través de los que esta periodista describe el trozo del mundo donde ha desarrollado buena parte de su carrera profesional: Oriente Medio.

Ha sido galardonada con el Premio Pluma de la Paz 2006 por su trabajo informativo desde Irak. Premio Club Internacional de la Prensa al Mejor Trabajo Informativo 2006 por sus reportajes de televisión desde Gaza. Premio Ortega y Gasset 2003 y Premio Turia a la Mejor Contribución de Medios 2003 por sus crónicas desde Irak. Es autora del libro “Aquí Bagdad. Crónica de una guerra” y coautora del libro José Couso, la mirada incómoda (2004).

Juan Medina se dedica a la fotografía de forma independiente desde 1989. Trabaja para la agencia Reuters. Sus trabajos como fotoperiodista han mirado con especial interés a los movimientos migratorios humanos de África a Europa.  El muro Atlántico recoge las fotografías tomadas en los últimos once años en África y Canarias. Este trabajo ha sido expuesto en numerosas ciudades españolas y le valió el World Press Photo 2006.

Ha publicado en El País Semanal, La Vanguardia Magazine, Sunday Review, Der Spiegel, Stern y Focus entre otros.

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(Foto: Juan Medina)

Manuel Chaparro es periodista y doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor Titular en la Facultad de CC. de la Comunicación de la Universidad de Málaga, donde es Vicedecano de Infraestructuras y Proyectos.

Chaparro es fundador de la Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión (EMA) de la que es su director. EMA RTV es una red de medios ciudadanos que difunde sus contenidos por satélite, trabaja en formación y en proyectos de cooperación internacional. También es  responsable de proyectos de Cooperación en Comunicación en Bolivia, Guatemala, El Salvador y Argentina. Países en los que ha impartido conferencias y trabajado en programas de democratización de medios y empoderamiento local.

Ha recibido diversos premios de reconocimiento a su labor profesional, como el 28F concedido por el Consejo Asesor de la RTVE-A, Andalucía de periodismo, RTVA de la Comunicación Audiovisual y el Premio Migraciones al mejor programa de televisión.

Repetimos este año con la presencia de Alberto Arce y Ernesto Villalba

Vamos a terminar la semana presentando a dos nuevos participantes de este año. Tanto Alberto Arce como Ernesto Villalba repiten, ya que en la pasada edición ya nos dejaron boquiabiertos con sus trabajos. El primero porque nos trajo un relato sobrecogedor sobre la Operación Plomo Fundido en Gaza; el segundo por su sensibilidad y ritmo a la hora de hacer un montaje multimedia, la combinación justa – y necesario- de  diferentes formatos requiere de tacto y saber hacer.

Alberto-ArceAlberto Arce es colaborador habitual de periodismohumano donde ha publicado su último trabajo documental Irak. Posguerra. Arce ha trabajado en varias ocasiones en Gaza, su documental To shoot an elephant sobre la última invasión y ataque israelí contra la Franja, en diciembre de 2008, consiguió entrar por barco al territorio pese al bloque israelí convirtiéndose en uno de los pocos extranjeros que escribió y filmó lo que sucedía sobre el terreno de principio a fin. Este trabajo ha participado en varios festivales internacionales y se ha proyectado por todo el mundo. El festival Movies that Matter de Amnistía Internacional en Holanda le otrogó el premio al mejor director.

También es autor de varios documentales como Nablus, la ciudad fantasma, El ghetto de Qalquilia o Internacionales en Palestina. En 2007 filmó para Tv3 el documental Al mesalla, pacifistas en Irak y ganó el premio Joan Gomis de Periodismo solidario por su texto Irak, el cuarto oscuro. En 2005 fue galardonado con el Premio Nous realitzadors de Tv3 al mejor corto documental del Festival Internacional de Documentales de Barcelona – Docupolis y consecutivamente en 2005 y 2006 con el Premio Santiago Álvarez del ICAIC o en 2007 con el premio Derechos Humanos Fernando Quiñones del Festival de Cádiz. Alberto Arce, nacido en Gijón en 1976, escribe habitualmente en medios de comunicacion alternativos como Diagonal, El viejo topo, Directa o centros de investigación como el IECAH.

Ernesto Villalba, Sergio Caro y David Beriain durante el Taller Multimedia de la pasada edición (Foto: Aaron Cadena)

Ernesto Villalba, Sergio Caro y David Beriain durante el Taller Multimedia de la pasada edición (Foto: Alberto Prieto)

Ernesto Villalba es fotógrafo de profesión, pero lo más importante es que es un apasionado de la creación audiovisual y la experimentación con imagen fija -fotografías- y en movimiento -video-.

Ha seguido la evolución del multimedia en internet, desde grandes iniciativas como Mediastorm, hasta pequeñas productoras que están surgiendo realizando buenos trabajos multimedia y videoperiodismo cinematográfico.

Escribió hace unos días para esta web:  Multimedia, experimentando en el periodismo: de “La Jetée” a Mediastorm”:

El multimedia está de moda. Ahora todo lo que lleve la palabra multimedia suena a moderno, a nuevo, es muy “cool”. Hay discos duros multimedia, móviles con capacidades multimedia, todo ahora parece que es multimedia. | Sigue leyendo

Ha colaborado con varios fotoperiodistas en exposiciones, videos y sigue experimentando con nuevas formas narrativas en internet.

Onda Cerebral from Ernesto Villalba on Vimeo.

Hollman Morris y Helena Maleno: periodistas y defensores de los derechos humanos

Aún quedan algunos nombres para cerrar la lista de profesionales de la comunicación y del reporterismo que nos acompañarán en esta edición de nuestro Encuentro. Los colegas que os presetnamos hoy vienen de Colombia y de Tánger, Hollman Morris y Helena Maleno, dos referentes dentro de un periodismo realizado desde y por los derechos humanos.

Hollman MorrisHollman Morris un reconocido periodista colombiano al frente del programa de televisión Contravía, en el que muestra las violaciones de los derechos humanos y denuncia los horribles crímenes cometidos por la guerrilla, el gobierno y las fuerzas paramilitares de Colombia.

En 2007, Human Rights Wacht reconoció la importancia de su labor como defensor, desde el periodismo, de los derechos humanos y de la memoria histórica de su país, que sufre de desapariciones forzadas, ejecuciones y secuestros. El propio Morris ha sido amenazado en varias ocasiones.

Ha trabajado para los medios de comunicación más importantes de Colombia, es corresponsal de Radio Francia Internacional y desde 2003 es el director del programa Contravía, reconocido internacionalmente por sus reportajes sobre las distintas facetas y actores del conflicto colombiano. En 2003, Hollman Morris y Claudia Duque, elaboraron un documental en el que se demostraba la existencia de un montaje puesto en marcha por el Departamento Administrativo de Seguridad Colombiano (DAS) para desviar la investigación sobre el asesinato del periodista y humorista más conocido en aquel momento en Colombia, Jaime Garzón.

Helena MalenoHelena Maleno es colaboradora de periodismohumano donde escribe el enfoque Pandoras Invisibles. Es investigadora especialista en fenómenos migratorios, con especial atención a menores y víctimas de trata con fines de explotación y abarcando las redes de trata desde África subsahariana.

Maleno también está especialidad en investigación acción-participativa y en género y desarrollo. Colabora con Women Worldwide Link, es voluntaria de Cáritas Tánger y miembro de la red de apoyo Caminando Fronteras.

Dos nuevas confirmaciones para el Taller: Maruja Torres y Sergi Cámara

Sumamos y seguimos con los profesores del Taller de Periodismo Humano que se celebrará del 12 al 17 de julio dentro del 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo “Ciudad de Gijón”. En esta ocasión, anunciamos la participación de la escritora y periodista Maruja Torres y del fotoperiodista Sergi Cámara.

maruja_torres_4Maruja tiene mucho camino andado en el periodismo tras 46 años de experiencia. “Reportera, columnista, feissbukera, sentimental, autora de libros y ganadora de premios”, dice la propia periodista en su blog.  Actualmente reside entre Barcelona y Beirut, ciudad a la que tantos artículos a dedicado. ¿Quién no ha leído alguna de sus columnas en El País Semanal?

Ha colaborado con diversas publicaciones como el semanario Garbo, Fotograma y Por Favor. Entre sus libros más conocidos está Mujer en guerra. Más másters da la vida (1999), Mientras vivimos (2000) con el que ganó el Premio Planeta o Esperadme en el cielo, merecedor del Nadal el pasado año.

El fotoperiodista catalán Sergi Cámara ha trabajado en países como Marruecos, Argelia, Malí, Niger, Nigeria, Ruanda, Albania, Ecuador y Brasil. Es colaborador de periodismohumano para los que ha realizado varios trabajos.

Jóvenes inmigrantes se Senegal se esconden cerca de la Universidad de Oujda (Sergi Cámara)

Jóvenes inmigrantes se Senegal se esconden cerca de la Universidad de Oujda (Sergi Cámara)

Su trabajo personal se centra en las migraciones de África hacia Europa en el que lleva trabajando desde 2004 donde combina fotografía documental con el vídeo. Ha publicado en Newsweek Japón, Vanity Fair Italia, Libération, Paris Match, El Magazine de la Vanguardia, entre otras importantes publicaciones a nivel internacional.

El fotoperiodista Emilio Morenatti, profesor en el Taller de Periodismo

Comenzamos a anunciar el programa de profesores invitados que nos ayudarán a construir el Taller de Periodismo Humano (12 al 17 de julio) de esta 14 edición del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo “Ciuadad de Gijón” 9 al 18 de julio).

Afghanistan JournalistsA Emilio Morenatti le admiramos por su trabajo y por su tesón. Ahora mismo está en Sudáfrica cubriendo el Mundial para Associated Press, agencia para la que trabaja desde 2003. AP lo contrató como corresponsal en Afganistán, donde en agosto del pasado año perdió una pierna a causa de una bomba mientras iba “empotrado” en un vehículo del ejército norteamericano. En Afganistán ha cubierto, a lo largo de toda la región, el proceso de democratización del país tras la caída del régimen Talibán. Una año más tarde cubrió el conflicto en Oriente Medio desde Gaza y Jerusalén.

El año pasado Emilio ya participó en nuestro Encuentro con algunas de sus fotografías para la exposición “Las otras crisis”.

Pakistan a nation in Turmoil (Emilio Morenatti/AP)

Pakistan a nation in Turmoil (Emilio Morenatti/AP)

Ahora mismo es uno de los fotoperiodistas más reconocidos a nivel internacional con numerosos premios cosechados desde 1992 con el Premio Andalucía de Periodismo. Al que le siguió en 1996 The Fuji European Press Awards. En cuatro ocasiones (2005, 2006, 2009 y 2010) ha sido galardonado con The National Headliner Awards, The Clarion International Photography (2005 y 2009); The Days of Japan (2006 y 2009) y una mención de honor en el World Press Photo 2007.

Ha sido fotógrafo del año dos veces, la primera en 2008 por el certamen Pictures of the Year International (POYI) y en 2009 por la National Press Photographers Assotiation de Estados Unidos. También el año pasado fue ganador del Editor and Publisher’s Photos of the Year, primer premio del Fotopress y finalista del premio Pulitzer por su trabajo compartido junto a otros compañeros de AP durante la guerra de Afganistán.