2009
Juan González. El periodista no cura
Por David Martos
Juan González decide sentarse para que se le oiga mejor. “A mí, lo que hago, me gusta”. Así comienza a hablar, con acento argentino, de una profesión que le ha servido “para comer poco, no ganar mucho dinero y divertirme muchísimo”. Es el argumento central, la clave de bóveda: la precariedad laboral y la falta de conciencia sindical nunca permitirán que los periodistas se hagan ricos con su trabajo. “El periodismo no sirve absolutamente para nada, lo he sabido desde hace muchos años. Una vez vino un médico para curarme de la gripe y supo que estudiaba periodismo; me preguntó que para qué servía eso. Él era médico, él me estaba curando”. González sentencia que hace falta que alguien cuente las cosas que pasan, pero recuerda que los cambios, las revoluciones, son responsabilidad de los ciudadanos. Y aún así, “un mal periodista es mucho más perjudicial para la sociedad que un mal médico”. Walter Astrada, ya entre los alumnos, responde que “el periodismo sí sirve”, porque obliga a reaccionar al poder [generalmente, a reaccionar contra la prensa]. “Te quedaste con el shock de la frase: yo lo que quiero es desacralizar el halo que rodea al periodismo”.
Fran Serrano hace una pregunta directa: “¿tienes vocación periodística?”. “¡Hostia! -responde González- ¿y eso qué es?”. Y asumiendo su papel de malo en la película, continúa: “cada uno debe preguntarse si le merece la pena el esfuerzo… yo tengo mis respuestas… llevo 30 años y me divierto haciendo esto”. Gabriel Pecot incide en algo que ha quedado perdido en el discurso: “hacen falta periodistas de verdad”. Y la explicación habla de jóvenes periodistas con las piernas cortadas para no correr por el escalafón. “Yo no tengo un conocimiento muy profundo de la influencia que las nuevas tecnologías van a ejercer en la comunicación social, pero a los grandes les preocupa… y se están metiendo ahí”.
Juan González es corresponsal de EFE Asturias, su charla la puedes ver aquí.





