07.15

2010

Maruja Torres. “Vamos a sobrevivir”

Maruja Torres

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

Dice Maruja que no es una “conferenciante con menú”, pero que funciona bastante bien a la carta, según las preferencias del comensal, y en el 14 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo ha demostrado que sabe servir platos, calientes y fríos, cual mesonera que atiende el local orgullosa de lo que se cuece en sus fogones. “Vamos a sobrevivir. No sólo eso, sino que vamos a vivir, y vamos a contarlo. Nunca el mundo tuvo a su disposición una herramienta tan potente como el ciberespacio: ese inmenso kiosco en el que todos nos movemos ahora medio despistados, aunque haya cosas que vayan tomando forma como Periodismo Humano“. Dice Maruja que “siempre existirá una gran minoría de gente a la que le gusta informarse bien. A través de lo digital -asegura- y con la gente pagando modestamente, podremos sobrevivir con garbo”. Y dice Maruja que “no hay que inventar nada, que hay que volver a hacerlo bien, punto.” Se llama Maruja. Maruja Torres.

“No nos vamos a hacer ricos, eso nunca estuvo en el ADN del periodismo” -apunta mientras mira fijamente a uno de los alumnos. “Ha habido un largo desvío que empieza a finales de los 80, cuando llegó el primer gilipollas que seguramente venia de la prensa económica y dijo: a la gente no le gusta leer”. ‘Coño’, ‘gilipollas’ o ‘mierda’ aliñan las certeras ensaladas de la veterana periodista. “¡Coño, pero te leen! Si yo no hubiera tenido lectores me habrían echado de todas partes, porque soy insolente y malhablada. ¡Pero resulta que te leen!”. Ella sitúa la deriva en los 80, insiste en esa década. “Cuando se llevaba lo de ‘la arruga es bella’ y la arruga estaba en el alma, no supimos verlo. Las altas esferas se creían al más imbécil, y ahora está pasando lo mismo con la manipulación del medio digital. Hay que quitarles a esos el ciberespacio y llenarlo de sentido”. Su definición de lo que debería ser ese ciberespacio: profundidad, seriedad, imagen, ideas, escritura sintetizada e inteligente.

Tomando notas a los 67

“Cuando volví de El Líbano pensé que, tal como están las cosas, no estaría mal que yo tuviera un blog. Yo soy una mujer que viene del cine, una mujer de imagen aunque no sepa usarla, y enseguida empecé a subir vídeos. Empecé a entender el impacto que podían tener las palabras, las músicas…” Ahora utiliza su cámara digital para recordar momentos, para componer sus libros. “Es mi cuaderno de notas. He descubierto que tengo una nueva vida, que soy instantánea“. Y sí, ha recuperado ese blog, y piensa fotografiarse, “y grabarme vídeos”. Maruja Torres arremete contra quienes condenan el aislamiento que supone la conexión a la red. “Toda esta cosa que se dijo contra internet, que nos quedaremos en casa sin conocer a gente no es verdad: esto nos excita para conocer gente”. Pero eso sí, tiene previsto dosificarse. “Hay mucha gente que entendía: ‘puedo meter en el blog todo lo que el periódico no me quiere publicar’. Tenemos que aprender a editarnos. Todo lo que cagamos no son diamantes. Yo decía que nunca trabajaría gratis, pero me lo como, me lo como, me lo como”. De nuevo la comida, y otra sonrisa.

Después, la edad. “¡Cómo no disfrutaría yo ahora si en lugar de tener 67 años y ser una opinatriz… tuviera 30 años y fuera una ‘reportetriz’!”. La edad y la transmisión de la experiencia. “¿Dónde estamos los que podemos contar esto? Prejubilados, jubilados o inservibles. Si no nos ponen a traspasar el legado, la gente lo va a conseguir, pero sería tan fácil que les contáramos los trucos del oficio…”. ¿Que cómo están las redacciones de 2010? Así. “Hay una generación de becarios que ahora está mandando en todas partes, no quiero decir más. Que cada uno juzgue al que le ha caído en suerte. El gran matadero del periodismo es la instalación de los máster en los periódicos. La docilidad se instaló en las redacciones y los comités de empresa son comprados poco a poco”. Y que hay que aprovechar cualquier hueco para hacer “buen periodismo”, “periodismo guerrillero”, que nuestro desprecio es el peor de los desprecios… “El reporterismo es lo más bonito que he vivido en mi vida sin estar tumbada”. Maruja es realista: “vamos a pasar una temporada jodida, pero se van a poner los cimientos para que se pueda vivir”. Realista incluso para terminar su conferencia: “Yo creo que deberíamos irnos a comer, ¿no?”.

07.12

2010

Alberto Arce. Desempotrado

Alberto Arce 14EIF

Alberto Arce, en la jornada inaugural del 14EIF

Foto: Julio Albarrán / Texto: David Martos

Hay armarios empotrados, hay habitaciones pequeñas con camas empotradas, hay periodistas que cubren guerras empotrados en unidades militares, y hay experiencias que se empotran en nuestro interior y de las que resulta muy difícil desprenderse. Alberto Arce llegó en 2009 al Encuentro Internacional de Foto y Periodismo con una fractura interna: “el año pasado estaba con la cabeza completamente ida y no sabía ni lo que decía”. Doce meses y muchas reflexiones después, regresa a Gijón para contarnos que lo deja. “Apago y me voy, pero antes de irme he demostrado que se puede visitar Gaza, Irak y Afganistán durante un año, realizando un trabajo de más calidad que el que se está haciendo, y que puedes ser premiado”.

¿Y por qué se va? Porque concibió como reto una tarea titánica. “Fui para demostrar que se puede, y para devolver el foco del ‘periodismo de conflictos’ a los civiles. Yo no soy periodista, soy el gestor de un proyecto: entro a un despacho, consigo dinero, justifico ese proyecto con facturas y gestiono la comunicación”. Nos ha revelado, casi confesado, que después de sus viajes vive de los premios que ha ganado su documental ‘To shoot an elephant‘. “Mi modelo ha funcionado porque he ganado premios, pero con 60 días de conflicto cubiertos este año gano 1.000 euros al mes. Yo no tengo para vivir”. Sostiene que su experiencia muestra que el periodismo no está muerto, que el sistema de distribución de su documental, en copyleft, cubre gastos de producción… pero no paga ningún sueldo. “A día de hoy soy un periodista patrocinado. No he conseguido que nadie me pague nunca un sueldo, ni lo conseguiré. No existe más, punto, se acabó, época terminada.”

La experiencia de un año

“Si no trabajas para un medio, tienes que convertirte en una vedette, ser ‘la Estrellita Castro del periodismo’. Tienes que entrar en una serie de condicionantes que a mí no me gustan para ser corresponsal de guerra.” Alberto alude a los periodistas que aparecen en las pantallas con cascos de guerra, entre balas, dando tumbos en la parte trasera de los coches. “En la fiesta de la Ashura, hasta los corresponsales más veteranos hablan de la sangre y de por qué los asistentes se hacen sangrar… y si vas, te enteras de que quienes lo hacen son una minoría.” Por experiencias como estas pone sobre la mesa dos conceptos que sobrevuelan tradicionalmente el encuentro: el tiempo y el dinero. “El buen periodismo lleva mucho tiempo, y no se puede hacer con prisas. Es tiempo y dinero. Nadie puede pretender que hagas una cobertura mínimamente decente de Irak viajando una semana a Bagdad.”

Arce ha elegido el empotramiento de los informadores en los ejércitos para cubrir guerras como símbolo de lo que suele dar lugar a malas prácticas periodísticas. “Hay que anular el periodismo empotrado porque es propaganda. Los periodistas se empotran porque es gratis y porque así resuelven la parte conflictiva de conseguir fuentes.” Ha contado cómo, empotrado con la policía afgana, fue espectador de primera fila en una verdadera representación teatral, en la que tres agentes se disfrazaron de talibanes. “Tenemos que darnos credibilidad a nosotros mismos, plantear batalla a un sistema que está muriendo. Tenemos que dar la batalla por plantear las reglas nosotros.” Pero lo deja. “Sentido común, y no olvidar que los que importan son los que tienes delante”. Pero apaga y se va. “No sé qué proponeros como alternativa para que os ganéis la vida, no lo sé porque no la tengo para mí. Sólo que ganéis premios”.

Hollman Morris y Helena Maleno: periodistas y defensores de los derechos humanos

Aún quedan algunos nombres para cerrar la lista de profesionales de la comunicación y del reporterismo que nos acompañarán en esta edición de nuestro Encuentro. Los colegas que os presetnamos hoy vienen de Colombia y de Tánger, Hollman Morris y Helena Maleno, dos referentes dentro de un periodismo realizado desde y por los derechos humanos.

Hollman MorrisHollman Morris un reconocido periodista colombiano al frente del programa de televisión Contravía, en el que muestra las violaciones de los derechos humanos y denuncia los horribles crímenes cometidos por la guerrilla, el gobierno y las fuerzas paramilitares de Colombia.

En 2007, Human Rights Wacht reconoció la importancia de su labor como defensor, desde el periodismo, de los derechos humanos y de la memoria histórica de su país, que sufre de desapariciones forzadas, ejecuciones y secuestros. El propio Morris ha sido amenazado en varias ocasiones.

Ha trabajado para los medios de comunicación más importantes de Colombia, es corresponsal de Radio Francia Internacional y desde 2003 es el director del programa Contravía, reconocido internacionalmente por sus reportajes sobre las distintas facetas y actores del conflicto colombiano. En 2003, Hollman Morris y Claudia Duque, elaboraron un documental en el que se demostraba la existencia de un montaje puesto en marcha por el Departamento Administrativo de Seguridad Colombiano (DAS) para desviar la investigación sobre el asesinato del periodista y humorista más conocido en aquel momento en Colombia, Jaime Garzón.

Helena MalenoHelena Maleno es colaboradora de periodismohumano donde escribe el enfoque Pandoras Invisibles. Es investigadora especialista en fenómenos migratorios, con especial atención a menores y víctimas de trata con fines de explotación y abarcando las redes de trata desde África subsahariana.

Maleno también está especialidad en investigación acción-participativa y en género y desarrollo. Colabora con Women Worldwide Link, es voluntaria de Cáritas Tánger y miembro de la red de apoyo Caminando Fronteras.

Javier Bauluz anuncia el lanzamiento de un nuevo medio de comunicación digital

Foto: Antonio Rull

El periodista y premio Pulitzer Javier Bauluz ha anunciado esta mañana el lanzamiento de “un nuevo medio de comunicación para hacer periodismo humano”. Será un medio digital y verá la luz el próximo mes de octubre, según ha explicado esta mañana en la clausura del Taller de Periodismo del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo Ciudad de Gijón.

Los periodistas no están pudiendo hacer su trabajo porque el objetivo de los medios de comunicación ya no es la información sino el ánimo de lucro a toda costa“. Por tanto, ha dicho Bauluz, ”los periodistas tenemos que recuperar el control del oficio, ‘refundarlo’ de alguna manera, valernos de las nuevas tecnologías para ser independientes, tras el fracaso de los medios de comunicación tradicionales para mantener su función de servicio público. Podemos, debemos y sabemos”.

Bauluz tiene claro que “hay una demanda de un nuevo periodismo de calidad humana con el marco ético de la declaración universal de los derechos humanos“.

El nacimiento y funcionamiento de este proyecto “será posible con el apoyo de organizaciones sociales, de los ciudadanos, de los periodistas que quieran colaborar con nosotros”. Javier Bauluz ha explicado que está en contacto con varias organizaciones sociales para que el proyecto gane ambición, “aunque la fase inicial está garantizada”.

Ya no hace falta tener una gran estructura financiera para hacer un medio digital. Ahora, con el apoyo de organizaciones sociales públicas o privadas que también crean en un periodismo mejor, los periodistas podemos unirnos, formar un equipo y recuperar el control de nuestro oficio”.

Javier cuenta con un equipo de periodistas con el que ya se puso en marcha hace unos meses P+DH [periodismo + derechos humanos], una página “que ha sido nuestra pista de pruebas, el embrión de este nuevo medio que nacerá en otoño”.

Javier Bauluz ha hecho este anuncio ante Rosa María Calaf, David Beriain, Olga Rodríguez, Walter Astrada y el resto de profesores y alumnos del Taller de Periodismo del Encuentro, a los que ha animado a proponer nombres. “Llevamos meses dándole vueltas al nombre”.

Puedes presenciar el momento en este vídeo:

Bru Rovira. “Y yo lo dejo, me voy”

Bru Rovira

Foto: Antonio Rull / Texto: David Martos

No es la primera vez que lo dice, pero escucharlo en tiempos de crisis sigue resultando extraño. Bru Rovira ha dejado la profesión, ha dejado La Vanguardia porque “hay que salir para cambiar las cosas, ya no se puede contar con las empresas. El ideal antiguo de que desde las empresas se puede modificar el mundo… se ha perdido, no hay debate en las redacciones. Y yo lo dejo, me voy.” La conclusión de Rovira es que el periodista tiene que recuperar el control de los procesos informativos, salir del sistema, volver a investigar y ofrecer a los grandes medios productos de calidad. “Se ha acabado esto, esto se ha acabado, los medios están comprados. El periodismo ha ido perdiendo el contexto, el discurso de la palabra, se ha redirigido hacia las emociones y el espectáculo: es una mercancía.”

El momento más crítico de los medios coincide con un “mundo cómodo” para los periodistas, consecuencia del final de unos años en los que predominaban las ideologías. “Hubo un tiempo en que la guerra era un ideal, [pero] Bush es el fracaso de todos estos ideales. En la sociedad global no es posible una política de máximos, transformar al otro. El periodista debe analizar el tiempo en el que le toca vivir: primero definir, luego discutir”. Según Bru Rovira, en este nuevo mundo, en este “interregno”, en esta “fiesta de fin de curso del pasado“, el periodismo y la democracia deben ir de la mano. “Si no molestamos, nos convertiremos en una sociedad totalitaria. No somos inocentes, vivimos en el conflicto permanente y tenemos que tomar posición”.

Pero de nuevo… la empresa. “Hemos querido hacer periodismo, ir a los sitios, explicar las cosas, privilegiar la información… pero la empresa nos ha ahogado, nos ha convertido en funcionarios.” Es más, “hay una acomodación a la burocracia”. Bru Rovira reconoce que puede ser tachado de viejo por confiar en el papel, cree que sobrevivirá. “Soy un ex periodista de La Vanguardia. El diario que he dejado es silencioso, con personas con horarios y sueldos fijos, en el que nadie viaja”.


El periodista Ramón Lobo ha seguido la charla a través de Internet y en su blog ha destacado las siguientes reflexiones de Bru Rovira:

  • Estoy harto de hablar de la guerra. En la guerra solo hay focos. Hablemos de lo que pasa después.
  • Antes era hegeliano y creía en la evolución social. Ahora creo que las sociedades humanas se construyen por los conflictos.
  • Los medios de comunicación se han enamorado de la opinión y han dejado al lado la información.
  • La Vanguardia es un sitio silencioso donde los periodistas ganan un pastón. Pero nadie viaja y cada vez hay más jefes y menos calle.
  • Cuando se produjo la redada de islamistas en el Raval [Barcelona] ningún periodista de la sección de Local tenía contactos. Cuando yo empecé [en TeleXprés] la gente de Local tenía contactos en cada bar y sabía lo que pasaba en el calle, que es lo que pasa en la sociedad.
  • El freelance se enfrenta a un problema: que en los medios no compran periodismo sino espectáculo.
  • Si como periodistas en el mundo global no nos interesa la gente quedaremos en manos de la propaganda.
  • Es más creíble una persona que está un mes en Congo que otra que escribe desde la redacción. Después está la credibilidad de cada uno.
  • El periodismo de calidad tiene un mercado. Al final aparecen las cosas bien hechas.
  • En las empresas no hay debate, no hay democracia, no se discute.
  • El cambio, el futuro, son los periodistas que se independizan y crean un producto periodístico.
  • Estamos en el final de fiesta de algo, en el Titanic. La información volverá. Las sociedades necesitan el debate.
  • Una foto puede estropear toda una campaña propagandística. Pero a veces falta reflexión sobre lo que se ve.
  • No creo que mueran los medios debido a Internet, habrá en todo caso transformación. Me gustaría que los periodistas recuperaran el control.
  • Cuando encuentras una historia muy buena e indagas a veces te decepciona. Detrás solo hay una historia buena pero compleja. Cuando una pareja se separa puedes tener la versión de él y la de ella. Tienes una historia, pero no la verdad.

Puedes ver la charla completa de Bru Rovira en este post.

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Rosa María Calaf, profesora en el Taller de Periodismo

Rosa María Calaf es una las periodistas españolas más reconocidas, reputadas y queridas. Estas son algunas de las razones por las es un gran honor contar con ella como profesora de esta nueva edición del Taller de Periodismo del Encuentro.  Calaf, con 37 años ejerciendo el periodismo, ha afirmado en varias entrevistas concedidas tras su salida de TVE,  que siente la obligación de devolver lo que ha aprendido. Aquí la esperamos.

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La experiencia es un grado y Rosa María Calaf los tiene todos porque ha trabajado como corresponsal en Asia Pacífico, Moscú, Nueva york, Buenos Aires, Viena, Canadá Roma y Pekín, su última etapa en la televisión pública española. En el 2001 fue nombrada periodista del año por el Colegio de Periodistas de Cataluña y recibió el Onda por su trayectoria profesional. También ha recibido varios premio spor su labor informativa en el extranjero, por su lucha por la igualdad, entre otros.

Rosa María Calaf firmó el Manifiesto de Periodismo y Derechos Humanos que nació el pasado año en el 12 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo “Ciudad de Gijón” por un periodismo de calidad y que tenga como marco ético la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Karen Maron habla sobre la guerra de Irak

Hace ocho años decidió ser periodista freelance, una opción personalque le permite, por un lado, tener su propia línea editorial y metodología de trabajo y, por otro, elegir a los medios con los que quiere trabajar. Karen Maron añade que se establece un feedback en la elección. Colabora con siete diarios latinoamericanos, con Radio Francia Internacional y con la BBC en Español, entre otros medios.

Entre los trabajos de Karen Maron, destaca la amplia cobertura que ha realizado de la guerra de Irak desde 2004. Desde entonces, señala la periodista “el conflicto ha cambiado y también la metodología del periodista” sobre el terreno. Maron quiere contar las historias que no  entran, habitualmente, en la agenda de los grande medios de comunicación. Irak es una de las guerras peor contadas, no en el momento de la invasión, sino a partir de 2004, cuando comienzan a darse secuestros de periodistas para que determinados temas no salgan a la luz pública.

Cuando le preguntan sobre cómo trabaja una mujer periodista en Irak hace una reflexión sobre el papel de la mujer en este país desde la invasión. Mantiene que la guerra ha relegado a la mujer a un plano secundario en todos los ámbitos debido al crecimiento de los fundamentalismos. Ante el análisis que hace, señala “las acciones producen reacciones”.

Hemos seleccionado algunos fragmentos de la clase que Karen Maron impartió el año pasado en el Taller de Periodismo y Derechos Humanos del 12 Encuentro:

Además, estos son algunos de los reportajes que Karen Maron hizo en Irak durante febrero de 2007. Esta su manera de contar las historias: